Cataratas en perros mayores: cómo reconocerlas y qué opciones hay

Si has mirado a tu perro de cerca y has visto el ojo azulado o como empañado, lo primero que conviene decir es que probablemente no sea una catarata. Hay un cambio normal del envejecimiento que se le parece muchísimo y que asusta a mucha gente sin motivo. Las cataratas en perros mayores existen y son frecuentes, pero se confunden constantemente con ese otro fenómeno, y distinguirlos cambia por completo lo que hay que hacer.

¿Catarata o esclerosis nuclear?

Empecemos por aquí, porque es lo que resuelve la duda de la mayoría de quienes llegan a este artículo.

La esclerosis nuclear es un endurecimiento del cristalino que aparece en prácticamente todos los perros a partir de cierta edad. Se ve como una neblina azulada o grisácea en el centro del ojo, uniforme y translúcida: si le miras de frente, sigues viendo el fondo del ojo a través de ella. No es una enfermedad, no duele y apenas afecta a la visión. Muchos perros con esclerosis marcada ven perfectamente bien.

La catarata es una opacificación real del cristalino. Se ve más blanca, densa y opaca, y no deja pasar la luz: al mirar el ojo, no ves el fondo. Sí afecta a la visión, y progresa.

La regla práctica: azulado y translúcido apunta a esclerosis; blanco y opaco apunta a catarata. Pero es una orientación, no un diagnóstico. Un veterinario distingue las dos cosas en un minuto con la luz adecuada, y esa consulta es lo que te va a quitar la duda de verdad.

Qué es una catarata

El cristalino es la lente transparente que enfoca la luz sobre la retina. Cuando pierde transparencia, la luz deja de llegar correctamente y la visión se deteriora.

Puede afectar a una parte pequeña del cristalino —y entonces el perro apenas lo nota— o a toda la lente, lo que provoca ceguera en ese ojo. Puede darse en un ojo o en los dos, y avanzar a velocidades muy distintas según la causa.

Señales de cataratas en perros mayores

Más allá del aspecto del ojo, fíjate en el comportamiento:

  • El ojo se ve blanquecino u opaco, no solo azulado
  • Choca con muebles o con objetos que antes esquivaba
  • Duda en sitios con poca luz o al anochecer, que suele ser lo primero que aparece
  • Va más pegado a ti en la calle, o se para antes de bajar un bordillo
  • Le cuesta encontrar la pelota o un premio que le lanzas
  • Se sobresalta cuando te acercas por un lado
  • Está más inseguro en sitios nuevos

Si reconoces varias de estas señales, el asunto ya no es estético. Sobre cómo se manifiesta la pérdida de visión en general y qué otras causas puede tener, pérdida de visión en perros mayores.

Por qué aparecen

Las cataratas en perros mayores tienen cuatro causas principales, y distinguirlas importa porque cambian la urgencia.

La edad. Es la causa más habitual en perros senior y suele progresar despacio, a veces a lo largo de años.

La diabetes. Merece párrafo propio porque es distinta en todo. Las cataratas asociadas a diabetes pueden desarrollarse muy rápido, en cuestión de semanas, y afectar a ambos ojos. Si tu perro ha desarrollado cataratas en poco tiempo, descartar diabetes es prioritario: suele venir con aumento de sed, de orina y de apetito. Sobre el primero de esos signos, cuanta agua debe beber un perro senior.

La genética. Algunas razas tienen predisposición y pueden desarrollarlas antes.

Traumatismos e inflamación ocular. Un golpe o una uveítis previa pueden derivar en catarata.

El diagnóstico

Empieza por tu veterinario habitual, que hará dos cosas: explorar el ojo para distinguir catarata de esclerosis y valorar en qué grado está, y una analítica para descartar diabetes, sobre todo si la aparición ha sido rápida.

Si hay catarata confirmada y se plantea tratamiento, lo habitual es la derivación a un oftalmólogo veterinario. Ahí se valora el estado de la retina, que es lo que determina si la cirugía tiene sentido: si la retina está dañada, quitar la catarata no devolvería la visión.

¿Se puede operar a un perro mayor?

Esta es la pregunta que trae a mucha gente hasta aquí, y merece una respuesta honesta.

Sí, existe cirugía de cataratas en perros, y la realiza un oftalmólogo veterinario. Consiste en extraer el cristalino opaco y, en muchos casos, sustituirlo por una lente artificial.

La edad no es por sí sola una contraindicación. Igual que con la anestesia dental, lo que determina el riesgo no son los años, sino el estado de salud general del animal y, sobre todo, el estado de la retina. Un perro de doce años sano puede ser candidato y uno de ocho con otros problemas puede no serlo.

Pero no todos los perros son candidatos, y conviene saberlo antes de ilusionarse. Se valoran la retina, la presión ocular, la presencia de inflamación y las enfermedades de base, especialmente si hay diabetes.

Y hay que contar con lo que viene después. Es una cirugía especializada, con un coste considerable, y el postoperatorio es exigente: colirios frecuentes durante semanas, revisiones y evitar que el perro se toque el ojo. No es una operación de un día y ya está.

Con toda esa información delante, la decisión la tomáis tu veterinario, el oftalmólogo y tú, valorando el caso concreto de tu perro. Lo que no tiene sentido es descartarla de antemano solo porque sea mayor.

Lo que no funciona

Hay bastante producto que promete disolver o revertir cataratas: colirios, suplementos antioxidantes, dietas específicas.

Una catarata es una opacificación física del cristalino, y no hay evidencia de que se revierta con ninguno de esos productos. Lo que sí pueden hacer algunos es retrasar la aparición de complicaciones o tratar una inflamación asociada, pero eso lo pauta un veterinario y no es lo mismo que curar la catarata.

Si algo promete devolverle la vista a tu perro con unas gotas, desconfía.

Si no se opera: se puede vivir bien así

Y esto también hay que decirlo, porque para muchos perros la cirugía no va a ser la opción.

Un perro con cataratas avanzadas, incluso ciego, puede tener una vida perfectamente buena. Los perros se orientan sobre todo por el olfato y el oído; la vista es su tercer canal, no el primero. La mayoría se adapta en semanas, sobre todo si la pérdida ha sido gradual.

Lo que sí cambia es lo que tienes que hacer tú: no mover los muebles, avisarle antes de tocarlo, mantener las rutinas. Lo desarrollo entero en cómo cuidar a un perro mayor ciego, y la parte del entorno en cómo adaptar la casa a un perro mayor.

cataratas en perros mayores

Cuándo es urgente

Una catarata en sí no duele, pero puede complicarse. Acude sin esperar si observas:

  • El ojo rojo o con aspecto inflamado
  • Lo mantiene entrecerrado o cerrado
  • Se frota la cara insistentemente
  • Lagrimeo abundante o secreción
  • El ojo se ve más grande o abultado
  • Dolor evidente al acercarte a la zona
  • Pérdida de visión brusca, de un día para otro

Las cataratas pueden derivar en inflamación intraocular o en glaucoma, y ambas cosas duelen y requieren atención rápida. Un ojo doloroso en un perro es siempre urgencia. Sobre cómo reconocerlo y por qué no admite espera, glaucoma en perros mayores.

Preguntas frecuentes

¿Las cataratas duelen? La catarata en sí no duele. Lo que sí duelen son sus complicaciones, como la uveítis o el glaucoma. Por eso un perro con cataratas necesita revisiones periódicas aunque no se opere: no es solo cuestión de visión.

¿Se pueden prevenir? Las cataratas en perros mayores asociadas a la edad o a la genética no se pueden prevenir. Las asociadas a diabetes sí se pueden retrasar controlando bien la enfermedad de base, y esa es una razón más para no dejar pasar el aumento de sed en un perro mayor.

Mi perro tiene el ojo azulado pero ve bien, ¿me preocupo? Ese cuadro encaja con esclerosis nuclear, que es un cambio normal de la edad. Coméntalo en la próxima revisión rutinaria para confirmarlo, pero no es motivo de alarma.

¿Cuánto tardan en avanzar? Depende mucho de la causa. Las de origen senil pueden progresar a lo largo de años; las asociadas a diabetes, en semanas. Por eso la velocidad de aparición es un dato importante que tu veterinario te va a preguntar.


Este artículo ofrece información general sobre las cataratas en perros mayores y no sustituye la valoración de un veterinario. Distinguir una catarata de una esclerosis nuclear, valorar si existe opción quirúrgica y detectar complicaciones requiere exploración profesional. Ante cualquier cambio en el ojo de tu perro, consulta con tu veterinario.

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