Displasia de cadera en perros mayores: síntomas y cómo ayudarle

La displasia de cadera en perros mayores casi nunca es un problema nuevo. Es una malformación de la articulación que existe desde que el perro era joven, a veces sin dar síntomas durante años, y que con la edad acaba manifestándose de la forma más habitual: como artrosis en la cadera. Por eso muchos dueños se enteran de que su perro tenía displasia cuando ya tiene diez u once años y empieza a caminar distinto. La buena noticia es que, aunque la articulación no se puede cambiar, hay bastante margen para que se mueva mejor y le duela menos.

Qué es la displasia de cadera

La cadera es una articulación de bola y cavidad: la cabeza del fémur encaja en una concavidad de la pelvis. En un perro con displasia, ese encaje no es bueno. La bola queda floja o mal asentada, y con cada paso la articulación se mueve más de lo que debería.

Ese roce anómalo, repetido durante años, desgasta el cartílago y provoca inflamación. El resultado final, en un perro mayor, es artrosis de cadera. Por eso displasia y artrosis van tan unidas: la primera es la causa, la segunda es la consecuencia que ves ahora. Tienes el cuadro de la artrosis completo en artrosis en perros mayores.

Por qué da la cara en la etapa senior

Aquí está la clave de este artículo, y lo que lo diferencia de la mayoría de información sobre displasia, que suele centrarse en cachorros.

Durante años, el músculo compensa. Un perro adulto y activo tiene una musculatura potente en el tren posterior que estabiliza la cadera aunque el encaje sea malo. Por eso muchos perros con displasia viven años sin síntomas.

Con la edad, ese músculo se pierde. La masa muscular disminuye, la cadera queda menos sujeta y el desgaste acumulado empieza a doler.

Y el cartílago ya no aguanta más. Años de roce anómalo pasan factura, y la artrosis se hace evidente.

Por eso es tan frecuente que un perro que «nunca tuvo nada» empiece a cojear de mayor, y que la radiografía muestre una displasia que llevaba ahí toda la vida.

displasia de cadera en perros mayores

Señales de displasia de cadera en perros mayores

Algunas son comunes a cualquier problema articular, pero hay varias bastante específicas de la cadera:

  • Camina balanceando la cadera de lado a lado, como contoneándose
  • Corre saltando con las dos patas traseras a la vez, el llamado «salto de conejo»
  • Se sienta con las patas traseras hacia un lado o estiradas, en lugar de recogidas debajo del cuerpo
  • Le cuesta levantarse, sobre todo después de estar un rato tumbado
  • Evita las escaleras o las sube con mucho esfuerzo
  • Ha perdido músculo en los muslos, mientras los hombros se ven más desarrollados, porque carga el peso hacia delante. Esa pérdida de fuerza tiene más causas posibles: debilidad en las patas traseras de un perro mayor.
  • Se queja o se aparta si le tocas la zona de la cadera
  • Da pasos más cortos con las patas traseras

Si el patrón que ves es cojear al levantarse y mejorar al empezar a moverse, lo desarrollo en mi perro mayor cojea al levantarse.

Razas con más predisposición

La displasia tiene un componente hereditario claro, y es mucho más frecuente en razas grandes y gigantes: pastor alemán, labrador, golden retriever, rottweiler, san bernardo, mastín o bernés, entre otras.

Eso no significa que las razas pequeñas no la tengan, pero es menos habitual y suele dar menos síntomas porque el peso que soporta la articulación es menor.

Si tu perro es de una de esas razas y empieza a moverse peor, la cadera es de los primeros sitios donde mirar.

El diagnóstico

Exploración física. El veterinario valora la marcha, el rango de movimiento de la cadera y si hay dolor al manipularla.

Radiografía. Es la prueba que confirma la displasia y muestra el grado de artrosis. En perros mayores suele hacerse con sedación, para que el perro esté relajado y la posición sea la correcta.

Que tu perro sea mayor no impide el diagnóstico, y conviene hacerlo: saber que es displasia y en qué grado orienta todo el tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento de la displasia de cadera en perros mayores combina varios frentes a la vez.

La articulación no se puede «arreglar» sin cirugía, pero el manejo conservador mejora mucho la calidad de vida en la mayoría de perros mayores. Se basa en varios frentes a la vez:

Control del peso. Es lo más importante y lo que más depende de ti. Cada kilo de más carga directamente una cadera que ya funciona mal. En un perro con displasia, bajar de peso puede notarse más que cualquier otra medida.

Analgesia y antiinflamatorios, pautados por el veterinario. El dolor controlado es lo que permite que el perro se mueva, y el movimiento es lo que mantiene el músculo.

Ejercicio adaptado. Mantener la musculatura del tren posterior es fundamental, porque es lo que sostiene la cadera. Paseos cortos y frecuentes, sin saltos ni carreras con frenazos. Tienes una rutina concreta en ejercicios para perros con artrosis.

Fisioterapia, especialmente útil en displasia porque trabaja la musculatura de forma dirigida. La hidroterapia es de lo más recomendado, porque el agua descarga la articulación. Lo explico en fisioterapia canina.

Suplementos articulares, como apoyo, nunca como sustituto del tratamiento. Te explico cuáles tienen más respaldo en suplementos articulares para perros mayores.

¿Y la cirugía en un perro mayor?

Existen opciones quirúrgicas para la displasia, entre ellas la prótesis total de cadera, que sustituye la articulación dañada.

La edad no es por sí sola la contraindicación. Lo que se valora es el estado de salud general del perro, el grado de afectación y si el tratamiento conservador está funcionando. Algunos perros mayores son buenos candidatos; otros no.

Es una cirugía especializada, que realiza un traumatólogo veterinario, con un coste considerable y una recuperación larga que exige reposo controlado y rehabilitación.

En la mayoría de perros mayores con displasia, el manejo conservador bien hecho es suficiente para darles una buena vida. La cirugía se plantea cuando ese manejo no controla el dolor. Esa valoración la hace el especialista con tu perro delante.

Qué puedes hacer en casa

Además del tratamiento, el entorno cuenta mucho:

Suelos con agarre. Un perro con displasia resbala con facilidad en parqué o gres, y cada resbalón es un tirón sobre la cadera. Alfombras en las zonas de paso.

Evitar los saltos. Al sofá, a la cama, al coche. Una rampa resuelve los tres casos: mejores rampas para perros mayores.

Una cama firme. Que no se hunda, para que no tenga que hacer más fuerza al levantarse: cama ortopédica para perros mayores.

Ayuda para levantarse. En displasias avanzadas, un arnés de tren trasero permite ayudarle sin forzarle: arneses de ayuda para perros con problemas de movilidad.

Preguntas frecuentes

¿La displasia de cadera tiene cura? Sin cirugía, no: la malformación de la articulación no se corrige. Pero se maneja, y un perro con displasia bien tratada puede vivir con poco dolor y buena movilidad durante años.

Mi perro nunca tuvo síntomas, ¿cómo va a tener displasia ahora? Es lo más habitual. La musculatura compensa el mal encaje de la cadera durante años, y los síntomas aparecen cuando el músculo se pierde con la edad y el desgaste acumulado se convierte en artrosis.

¿Displasia y artrosis son lo mismo? No, pero van muy unidas. La displasia es la malformación; la artrosis es el desgaste que esa malformación provoca con el tiempo. En un perro mayor con displasia, lo que da los síntomas suele ser la artrosis.

¿El ejercicio le hace daño? El ejercicio inadecuado sí: saltos, carreras, frenazos, paseos muy largos de golpe. El ejercicio suave y regular es parte del tratamiento, porque mantiene el músculo que sujeta la cadera. La clave es el formato, no dejar de moverse.


Este artículo ofrece información general sobre la displasia de cadera en perros mayores y no sustituye la valoración de un veterinario. El diagnóstico requiere exploración y radiografía, y el tratamiento debe pautarlo un profesional según el grado de afectación y el estado de salud de tu perro.

Scroll al inicio